sábado, 16 de noviembre de 2019

EL PODER DE LAS PALABRAS - La Historia de Thomas Edison

Dicen que un día Thomas Edison, el que fue uno de los inventores más grandes del siglo, llegó a casa y le dio a su mamá una nota. 

Él le dijo a ella. “Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.” 
Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó la carta que le trajo su hijo.
En voz alta la leyó a su hijo: "Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted". 

Muchos años después la madre de Edison falleció y un día que Edison estaba mirando algunas cosas viejas de la familia, vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio.
Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito “Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela.” Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario:
 “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por madre heroica se convirtió en el genio del siglo.”


Jonathan Nouel 

viernes, 8 de noviembre de 2019

LA LECCIÓN - una historia de cómo corregir de manera ejemplar



Hace unos días me enviaron esta historia que la autotitulé "La Lección", desconozco el autor por lo cual no puedo darle el crédito, pero me pareció interesante y quise compartirla. 

LA LECCIÓN
Un anciano conoce a un joven quien le pregunta:

- ¿Se acuerda de mí? Y el anciano le dice que NO.

Entonces el joven le dice que fue su alumno. Y el profesor le pregunta: - ¿Qué estás haciendo, a qué te dedicas?

El joven le contesta: "Bueno, me convertí en Profesor."

- Ah, que bueno ¿como YO? (le dijo el anciano)
- Pues, sí. De hecho, me convertí en Profesor porque usted me inspiró a ser como usted.

El anciano, curioso, le pregunta al joven qué momento fue el que lo inspiró a ser Profesor. Y el joven le cuenta la siguiente historia:

- “Un día, un amigo mío, también estudiante, llegó con un hermoso reloj, nuevo, y decidí que lo quería para mí y lo robé, lo saqué de su bolsillo. Poco después, mi amigo notó el robo y de inmediato se quejó a nuestro Profesor, que era usted. Entonces, usted se dirigió a la clase:

- El reloj de su compañero ha sido robado durante la clase de hoy. El que lo robó, por favor que lo devuelva.

No lo devolví porque no quería hacerlo.

Luego usted cerró la puerta y nos dijo a todos que nos pusiéramos de pie y que iría uno por uno para buscar en nuestros bolsillos hasta encontrar el reloj. Pero, nos dijo que cerráramos los ojos, porque lo buscaría solamente si todos teníamos los ojos cerrados. Así lo hicimos, y usted fue de bolsillo en bolsillo, y cuando llegó al mío encontró el reloj y lo tomó. 

Usted continuó buscando los bolsillos de todos, y cuando terminó, dijo: 'Abran los ojos. Ya tenemos el reloj'. Usted no me dijo nada, y nunca mencionó el episodio. Tampoco dijo nunca quién fue el que había robado." Ese día, usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día más vergonzoso de mi vida. Pero también fue el día que mi dignidad se salvó de no convertirme en ladrón, mala persona, etc. Usted nunca me dijo nada, y aunque no me regañó ni me llamó la atención para darme una lección moral, yo recibí el mensaje claramente. Y gracias a usted entendí que esto es lo que debe hacer un verdadero educador. ¿Se acuerda de ese episodio, Profesor?

Y el Profesor responde: "Yo recuerdo la situación, el reloj robado, que busqué en todos, pero no te recordaba, porque yo también cerré los ojos mientras buscaba."

Esto es la esencia de la decencia. Si para corregir necesitas humillar; no sabes enseñar.

Jonathan Nouel